22.10.19

Vacío

------------------------------------------------------
Hoy siento: Vacío.
Suena: Hold me while you wait, Lewis Capaldi.
Frase: ¿Qué sientes cuando extrañas? Sientes un vacío, extrañas cuando sientes que hay algo que falta (Ricardo Ponce).
Imagen: Ahora el día sangra hasta el anochecer...
------------------------------------------------------

Hace sólo una semana estaba feliz. El fin de semana no había ido según lo previsto porque estabas malito, o eso quise pensar, pero no concebía duda alguna de que fueras la suerte más grande de mi vida, lo más bonito que tenía. Sentía que poco a poco íbamos avanzando a pesar de todo; que tener las cosas claras y mirar hacia la misma dirección nos allanaba este camino tan lleno de baches... Hoy sólo me viene a la mente una frase que leí hace tiempo, no recuerdo muy bien dónde, que decía algo así como que no hay mayor desgracia que caer en un corazón roto. No puedo dejar de preguntarme cómo pueden cambiar las cosas tan deprisa, cómo hace una semana y dos días me cogías de la mano y mirándome a los ojos me decías que todo iría bien, que vendrían muchos éxitos (juntos) y ahora no te encuentro.

Quise pensar que tu fiebre te hacía estar apagado. Que esa comida del día siguiente era lo que impidió que nos tumbáramos abrazados en la cama. Que mi último ataque de ansiedad te hizo no querer quedarte en casa acurrucado conmigo viendo una peli, o sin ver nada. Que por eso cruzamos Sierra Morena de noche en tu coche, para huir de mis agobios por no hallarte... Fue una tarde difícil para mí. Pero la realidad es que otra vez estás distante, y lejos. Muy lejos. Así al menos es como yo lo siento, como te siento. Mañana cumplimos 4 meses y no te encuentro por más que te busco. Ni en mensajes bonitos que quedan sin respuesta una y otra vez, ni en llamadas perdidas que quedan colgando de tu buzón de voz. No sé qué (te) pasa. Sumamos ya 5 noches sin hablar y 4 días con 2 ratos de teléfono mientras conduces. Y no lo entiendo.

Anoche no sé a qué hora exactamente conseguí quedarme dormida. Estaba tranquila, he sido capaz de mantener la calma desde ese último día y la ansiedad ha desaparecido. Aún así me tomé un par de cápsulas de serenia. No dejé el móvil para que pudieras despertarme si finalmente decidías llamar. Tampoco lo hiciste. No podía respirar y me dolía la cabeza a causa de más de dos horas de llanto desgarrado que empapaban una almohada que aún esta mañana seguía mojada.

Me prometiste que hablaríamos todos los días y lo único que tenemos mientras estamos lejos se está perdiendo. Me dijiste que vendrías a verme a Madrid y aún nada. Dijiste que estabas mejor y que faltaba poco, que se lo dirías a tus padres para poder venir, para poder irnos de viaje y cada vez que saco el tema me da la sensación de que reculas un poco más. Siento que si no te busco, que si no soy yo quién está pendiente, a ti esto te da igual. Y ya casi no me queda fuerza para seguir remando sola.

Sé que me quieres. Sé que confías en mi. Sé que tienes muy claro lo que quieres. Sé que muchas veces has puesto mucho de tu parte para nosotros. Sé que piensas en mi muchas veces cada día. Y por todo eso no entiendo la dejadez de esta última semana. Todos esos 'luego te llamo' que van quedando pendientes en mi vida. Supongo que estarás hasta arriba de trabajo, y no quiero que eso justifique que el único contacto que tenemos al día sea un buenos días a deshoras, porque ni siquiera para eso nos ponemos de acuerdo. Un buenos días que parece que no llega si no hay una llamada u otro mensaje que te recuerde que deberías hacerlo. No lo sé. No entiendo que saques tiempo para todo menos para una llamada que sólo sirva para preguntarme cómo estoy y decir hasta mañana, una llamada que dure ese mismo tiempo que tardas en decirme 'estoy ocupado, después te llamo'. No entiendo que tenga que pedírtelo... Que llames, que nos veamos, que quedemos, que vengas, que me abraces.

Ya sabes. Cada vez que te alejas me abraza el miedo. Miedo a que no vuelvas a acercarte. Miedo a que hayas cambiado de opinión. Miedo a quedarnos estancados. Miedo a que todas nuestras horas de conversación se vacíen. Miedo a que todos nuestros planes de vida juntos se rompan. Miedo a no volver a encontrarte. Miedo a no poder descansar nunca más mi cabeza en tu clavícula. Miedo a que todos estos meses, todas estas lágrimas, toda esta fuerza, todo este esfuerzo no haya servido para nada.

Sé que puedo vivir sin ti, pero quiero (y me gustaría) vivir contigo... Vuelve.


8.10.19

Gris oscuro casi negro

-------------------------------------------------------------
Hoy siento: Tristeza.
Suena: Te echo de menos, Beatriz Luengo.
Frase: Ojalá cada uno tuviésemos una sola persona en la vida que nos dijese: 'Te amaré pase lo que pase, te querré seas lo que seas; aunque tropieces y caigas, aunque te equivoques, aunque te comportes como cualquier se humano, de todos modos te amaré'.
Imagen: Saldremos de esta.
-------------------------------------------------------------

Mi vida...

Anoche me notaste triste. Y lo estaba. Y también cansada.

Aún así, a pesar de mi voz enfurruñada noche tras noche, sigues pensando que en el fondo soy una persona muy alegre. Y lo soy, no te equivocas. Espero reencontrarme pronto con ella. Me conociste en uno de los mejores momentos de mi vida, cuando sonreír no costaba nada, y es lógico que me digas que estoy extraña.

Ahora se me ha vuelto difícil reír como entonces. Las circunstancias no me resultan fáciles. Ni las tuyas ni las mías, pero no sólo por nosotros. Tengo ganas de verte ya y contarte lo que llevo semanas callando, sólo porque quiero contártelo mirándote a los ojos para que tengas la certeza de que es tal cual.

Espero que lo/me entiendas. Y me consta que lo haces porque siempre hemos tenido esa capacidad de comprendernos y de sostenernos aunque no seamos capaces de andar sobre las suelas del otro. Así, ya me has dicho varias veces que tu no soportarías el lugar que tengo ahora y que si no puedo con ello te lo haga saber para volver a nuestro punto fuerte que es nuestra amistad de base, que da soporte a todo esto tan bonito y tan mágico que estamos construyendo. Pero tú, cariño, ya sabes que esa opción de cambiarlo todo no entra en mis planes. A estas alturas ya sabes que, aunque lloro mucho, soy fuerte y lo único que deseo es seguir avanzando por muy difíciles que sean o que nos vengan las cosas porque sé que te tengo al lado y tú sabes que me tienes contigo. Contra viento y marea.

No voy a engañarte, no lo he hecho nunca. Ni lo haré. Ayer esperaba otra reacción después de mandarte nuestra última foto juntos decorada y celebrando nuestro primer trimestre de una vida juntos. Fue la penúltima vez que nos despedimos antes de que me tirara en tu abrazo llorando como una niña pequeña porque no quería marcharme de vuelta y estaba muerta de miedo. Y como siempre estuviste ahí, tarde, pero llegaste en el momento preciso. Un día como hoy en el que sangraba y lloraba al mismo ritmo, uno de esos días en los que la vida me pone boca abajo y me zarandea hasta que me falta el aire para poder respirar.  

A lo que iba, que ni siquiera te acordabas cuando hablamos de lo que te había enviado por la tarde, ni me habías contestado al verlo. Y tampoco sé si te acordabas del día que era. Si bien es cierto que ya no sé si celebrar los días 7 (que no quiero porque fue mala fecha en mi calendario por otros asuntos familiares que no sé si conoces pero te contaré) o los días 23 (que ya sabes que para mí es nuestro día). No sé si es despiste, dejadez o que simplemente estás más ocupado con otras cosas, en cuyo caso no entendería que no empezaras a darle más sitio a nuestra relación. Pero sigo aquí, porque si es ese atasco del que tantas veces me has hablado, ese quiero pero aún no me sale, ese yo también pero no puedo aún decírtelo de otra manera, quiero estar contigo. Acompañarte, ayudarte a levantarte y admirar cómo vuelves a aprender a caminar hasta que logres volver a correr. Porque a pesar de todo te quedaste una hora hablando conmigo hasta que conseguiste hacerme sonreír. Porque nadie había sido capaz nunca antes de saber si río o lloro a través de un teléfono aún guardando silencio. Porque tú ya sabes cómo lato y entiendes mi respiración.

Se me hace difícil y muy cuesta arriba que estemos lejos. La verdad es que para ser la primera vez que paso por esto, lo estoy llevando fatal. Que pasemos tanto tiempo sin vernos y que cuando lo hagamos tengamos que seguir disimulando delante del mundo. Ya sé que aún no ha pasado tiempo suficiente para ti, aunque estés mejor. Sé que aún no te sientes preparado para enfrentarte al mundo y sus opiniones. No quiero vivir escondiéndome por queremos, esperando a que llegue ese día ¡por fin! en que nos veamos y no lleguemos a tocarnos o tengamos que separarnos antes de tiempo porque de repente el trabajo te cambia o a tu familia se le ocurre preparar una comida o un evento justo el día que habíamos planeado nuestro, o sea todo el fin de semana. Y claro, claro que me gustaría estar allí, pero también me valdría por ahora que no tuvieras que inventarte una excusa y escaquearte a hurtadillas sino que simplemente te vas conmigo y que aún no es tiempo de presentaciones. No quiero pasarme el día encerrada en casa esperando a que aparezcas. No quiero salir para protegernos, para que nuestro secreto siga siendo sólo nuestro sin levantar la liebre ahora que las cosas se han calmado un poco con mi marcha. Además, en estos días me da miedo estar sola porque no sé si voy a tener un ataque de nervios/ansiedad o me voy a ahogar en un llanto que no sé de dónde viene pero que no se termina de marchar (para cuando leas esto ese problemilla estará solucionado y lo conocerás más que de sobra, insisto quiero verte y contarte; aunque ya estoy mucho mejor).

Sé que me quieres, te aseguro que no tengo mayor certeza que esa en esta vida. Nunca dejas que me vaya a dormir sin una sonrisa, me cuidas cada día desde lejos, te encanta hablar conmigo como actividad favorita para terminar el día justo antes de que los brazos de Morfeo arranquen tus palabras de mis oídos antes de dormir. No sueles hacerlo, llevaba dos meses sin oírtelo salir de los labios, y anoche me dijiste que me quieres y que me echas de menos siempre; y me lo repetiste. Ahora mismo, ahogada en llanto, no sé si eso me reconforta o me hace más daño sabiendo que en unos días nos veremos pero deberemos seguir escondidos después de un mes sin vernos, y que después del maravilloso fin de semana que vamos a pasar juntos vendrán otras tres semanas sin vernos y luego tres días haciendo el paripé con nuestros amigos encerrados en una casa sin poder si siquiera dormir en la misma habitación (ojalá me equivoque)...

No te preocupes, hoy es sólo un mal día para mí. Con frecuencia me agobio pensando en el futuro y quiero que el tiempo corra a mi ritmo, mientras que sólo es capaz de avanzar al tuyo. Sé que muy pronto miraré(mos) atrás y nos reiremos pensando que absolutamente todo, cada momento, mereció la pena y que fue parte necesaria de nuestro camino para seguir avanzando, despacio sí; pero también seguros.

Te quiero.


10.9.19

Por qué's

---------------------------------------------------------------------------
Hoy siento: Calma. 
Suena: Je te le donne (Vitaa Slimane). 
Frase: ¿Quién sabe deshacerse del rastro de una estrella fugaz cuando ya te ha mirado a los ojos? (Elvira Sastre).
Imagen: No quiero una persona perfecta, sólo quiero a alguien que le guste reirse sin motivo, que me acompañe en una travesía y en mis locuras por el universo, que ame cuantas veces sea necesario sin importar haber sido decepcionado, que sea perseverante, sesafiante ante la vida y el mundo, que no se rinda en el primer intento ni decaiga ante el fracaso, que ame la vida y la adrenalina y por supuesto, que a pesar de todo, le encante estar conmigo. 
----------------------------------------------------------------------------

Llegó un día en el que le preguntó por qué le gustaba tanto estar siempre tumbada en la cama con él siempre... ¿En serio aún no lo sabía? --Se preguntó ella--.

Estar tumbada con él en la cama se había convertido en su deporte favorito porque era el único lugar del mundo donde podían habitarse mutuamente sin ropa, piel con piel.

Le gustaba estar ahí porque se quitaban la ropa y se desnudaban por debajo de la piel, bajaban la guardia y apagaban el mundo.

Así, tumbados, tranquilos y lejos de todo podía respirar su aliento e impregnarse de él; así se quedaba con ella mucho tiempo después, aún cuando su cuerpo se marchaba.

Podía cerrar los ojos y dejarse ir y sólo ver los de él mirándola cuando volvía allí de sus pensamientos; cuando volvía a abrir sus ojos siempre le encontraba.

Le encantaba recorrerle despacio con sus dedos, sentir y tratar de contar cada uno de sus lunares, su bello, la textura espesa de su piel morena, la fortaleza de sus músculos y cómo se erizaba cada vez que descubría una zona inexplorada por sus manos.

Estar tumbada con él siempre implicaba hablar susurrando; y eso le gustaba porque conocía un proverbio maya que rezaba que cuando dos corazones están muy cerca es así como se comunican, en susurro. Y era entonces cuando sabía con la mayor certeza y seguridad del mundo que, aunque aún no se habían unido carnalmente, no habría ningún momento en el que estuvieran más cerca el uno del otro, que ése antes de convertirse en uno solo.

Le gustaba estar ahí, acurrucada en él y acurrucándole en ella, porque habían hecho de una simple cama un lugar donde curarse el pasado, romperse los miedos, salvarse las dudas y construir su futuro. Ambos sabían que podían sentarse en el borde sin miedo a hacer daño al otro.

Así, tumbados, tranquilos y lejos de todo no importaba dónde se hubieran quedado enganchados o dónde estuvieran atrapados al entrar en aquella habitación, nunca se soltaban pero soltaban amarras.
Estando tumbada con él era capaz de sentir su erección en su vientre y su latido en su pecho, y todo sonaba de manera armoniosa. Así descubrió que sí se puede amar entre sábanas y gemidos. Así habían aprendido a congelar el tiempo.

Sentía paz cuando ambos se dejaban ser rodeados de silencio y una oscuridad que poco a poco siempre se acababa convirtiendo en una luz tenue. Ahí lloraban, peleaban como niños y siempre terminaban riendo a carcajadas, mordiéndose el alma entre besos al cuerpo.

Le gustaba estar tumbada con él, desnudos, porque entre sus brazos cualquier cama se volvía casa.

Siempre.

Todo.

Te quiero.


7.9.19

Segundo mes

-------------------------------------------------------------------
Hoy siento: Seguridad. 
Suena: Tantos bailes (Marta Soto Ft. Blas Cantó). 
Frase: La vida no te pone pruebas, te envía situaciones que aún no has resuelto. 
Imagen: Así son los encuentros de dos almas que se desean, aman; pero deciden borrarse los miedos hasta hacerse gemir.
-------------------------------------------------------------------

1. Por ser mi guerra favorita.
2. Porque sí.
3. ¿Por qué no?
4. Porque la vida lo sabía desde hace años y nos ha puesto en el camino hasta tropezar el uno con el otro pese a todas las circunstancias.
5. Por erizarme la piel sin ponerme un dedo encima aquella mañana del 23 de junio mientras te daba la espalda para que no supieras de mis ganas.
6. Porque hemos sabido, sabemos y sepamos esperarnos sin dejar de estar.
7. Por esa valentía de lanzarte, a pesar de todo(s).
8. Porque el amor es algo que pasa y también es una decisión consciente entre dos personas.
9. Porque no se puede vivir con las manos vacías y sin tocarte ya las tenía ocupadas y llenas.
10. Por la cara que pones en el instante antes de que nuestros labios se junten.
11. Por tu sonrisa de medio lado.
12. Porque aprendamos a construir cada día y seamos camino que conduzca a nuestra felicidad.
13. Porque no sé si este ojalá se convertirá en un para siempre, pero no quiero pararlo.
14. Por tu voz al otro lado del teléfono cada vez que me buscas y me encuentras.
15. Porque sabes convivir con mi impaciencia, con mis enfadillos, con mis comeduras de cabeza y mis fantasmas no re asustan.
16. Por ser y por dejarme ser.
17. Porque no soporto que llegues tarde o no llegues, ni tu soportas que 'me vuelva loca' buscándote, pero siempre nos encontramos como si nada.
18. Por la forma tan bonita que tenemos de entendernos, por dejarme sostenerte y sostenerme en esos momentos.
19. Por confiar en mí.
20. Porque nunca dejemos de comunicarnos como lo hacemos, que siempre podamos hablarlo todo, tanto si va bien como si no.
21. Por sacarme siempre una sonrisa (me) pase lo que (me) pase y hacerme reír hasta que me duelen los mofletes.
22. Por ser refugio seguro en lugar de campo de batalla los días de tormenta.
23. Por abrazarnos, curarnos y salvarnos los miedos.
24. Por nuestros besos juguetones.
25. Porque nunca dejemos de demostrarnos que somos importantes para el otro.
26. Porque tus (a)brazos para el tiempo, me hacen invencible y son casa.
27. Porque comprartes conmigo tus lugares especiales.
28. Por ese instante de eternidad en que somos uno.
29. Por la forma en que sujetas mi cabeza pegada a tu pecho después de hacer el amor.
30. Porque mi cabeza encaja perfecta en tu clavícula y tu pecho es mi mejor almohada.
31. Porque sigamos sumando 'ahora' s' todos los días aunque no estemos físicamente juntos.
32. Por regalarnos momentos perfectos aunque seamos perfectamente imperfectos.
33. Porque haces pequeños mis complejos, mis dudas, mis inseguridades y mis miedos.
34. Por apoyarme en mis días importantes y en mis días de tormenta, en lugar de huir de ellos.
35. Por cada una de las veces que me dices que me cuidarás siempre, y lo haces.
36. Por las veces que me pides que no te haga la cobra mientras estamos a medio milímetro de distancia.
37. Porque nunca había sentido tanta certeza.
38. Por un equipo de dos que en la práctica parezca uno, como los equipos de primera división.
39. Por la idea de vernos despertar al lado cada mañana.
40. Porque nuestras miradas han sabido inventar un idioma propio en el que poder comunicarse.
41. Porque no quiero dejar de contar cada uno de tus lunares.
42. Porque nunca te rindes, porque nunca me rindo, porque no dejemos de hacerlo posible.
43. Por darnos fuerza cuando flaqueamos y motivarnos a ser mejores cada día.
44. Por las veces que me haces temblar y esas en las que me dejas temblando.
45. Por compartir nuestro lado favorito de la cama.
46. Porque sabemos cómo congelar el reloj.
47. Porque nos tenemos en cuenta.
48. Por conocer el significado de cada una de mis caras.
49. Porque nunca dejemos de reconocernos.
50. Por las cenas juntos en pueblos donde nadie nos conozca (P.D.: Haciendo guerras jajajaja).
51. Porque (te) quiero.
52. Porque lo malo se acabará y lo nuevo ya ha comenzado (P.D.: Saldremos de esta, y de todas).
53. Porque nunca dejemos de jugar con nuestros dedos entre nuestras manos.
54. Porque podemos hacer este verano eterno.
55. Por una vida juntos.
56. Por cada vez que llego a casa con el olor de tu piel impregnado en la mía y siento que seguimos abrazados aunque ya no sigamos enredados.
57. Por repetirme por activa y por pasiva casi cada día que me relaje porque contigo estoy a salvo.
58. Porque nunca te había visto tan libre, tan niño, tan feliz ni tan tú como cuando juego con mis labios entre los pliegues de tu cuello.
59. Porque me encanta saberte feliz conmigo pese a que a veces se vuelva complicado.
60. Porque me preguntas si ya iría de la mano por la calle, orgullosa, con mi novio perfecto como quien pregunta si ya te quiero lo suficiente como para contárselo a la gente sin palabras.
61. Por los mil motivos que ahora no recuerdo y otros tantos que aún no he descubierto (pero lo haré).
62. Porque en dos meses caben 62 motivos y quiero seguir encontrando uno más cada día.

Posdata: 

63. Por muchas escapadas más al cine 3D, destrangis, para que nadie nos conozca.
64. Por preguntarme por la banda sonora de mi vida y besarme con tanto amor mientras sonaba.
65. Porque nunca dejes de repetirme que por favor me cuide porque te tengo que durar toda la vida.
66. Por venir a casa por sorpresa con la escusa de enseñarme tu coche nuevo y no parar de besarme.
67. Por estar a mi lado cuando te necesito cerca, aunque se me pase todo cuando te veo.



22.8.19

Dolor

----------------------------------------------------------------------------
Hoy siento: Ausencia.
Suena: Hoy necesito, Cómplices. 
Frase: Todo acaba en agua salada: En el fondo del mar, en sudor o en lágrimas. 
Imagen: Ojalá seas capaz de leer la tristeza de mis ojos, capaz de ver más allá de los 'no me pasa nada' y que nunca me dejes irme a dormir sin haber alejado cualquier fantasma que me abrace el alma. 
----------------------------------------------------------------------------

Te escribo desde mi dolor, hoy es mi tristeza quien habla. Llevo más de tres días posponiendo este momento de catarsis y no sé por dónde empezar porque me busco y no me encuentro y te busco y no te encuentro... Porque no llegas pero llamas, y después incendio; porque no llamas pero escribes, y después vendaval, porque no te veo y hoy no sé si estás...

He aprendido a no llorar delante de ti, a no llamarte en mitad de cada berrinche sea justificado o fruto de mis fantasmas. Sé que te hace daño verme rota, que me necesitas fuerte y entera, que te transporta a lugares que no te gustan, que no te traen buenos recuerdos; lugares en los que no quieres estar, a los que no quieres volver, de los que has huido...

Pero algunos días me rompo, unas veces sola y otras, cuando inevitablemente mis lágrimas deciden viajar solas, sin rumo ni timón, lloro acompañada pero siempre guardándonos en mi silencio cuando me asaltan a preguntas, porque sé que a pesar de todo y a pesar de todos ahí seguimos estando a salvo.

Hay mañanas que se hacen muy duras, días que se hacen demasiado largos y noches que pesan demasiado mientras trato en vano de hacer más llevadera tu ausencia, mientras mi cuerpo busca el rastro de la última vez que lo habitaste, mientras mi alma busca la fuerza de tu último abrazo...

Hoy dejo que sea mi dolor quien hable, quien me hable, quien te hable, quien nos hable. Lo abrazo y me permito sentirlo en cada uno de los rincones que duelen para que se lo lleve todo cuando decida marcharse y no le queden ganas de volver más.

Cuando los cimientos soportan demasiado peso se doblan, y creo que se ha roto alguno de los que me sujetaban, se ha vencido por tu ausencia y mi fortaleza se ha venido abajo. No es fácil no verte estando tan cerca, no tocarte sintiéndote al lado, no respirarnos cada día y no querernos como la primera vez, más aún sabiendo que pronto habremos de separarnos. Hay días eternos.

Ojalá sepas encontrar entre estas líneas que escribo, si algún día logran llegar a tu retina, que todo esto que tanto daño me hace y que no sé exactamente de dónde sale no son dudas, sólo miedo.

Miedo por los rotos que los años han ido dejando en mi y que se despiertan cuando siento que sólo recibo lo que te resta de tiempo, miedo por esa jodida sensación de que, quizás, tú no estás necesitando de mí tanto como yo de ti, miedo cuando no percibo tus ganas de vernos, de estar juntos, miedo cuando siento que me estás soltando, cuando tras días buscándote no te encuentro por ninguna parte...

Muchas veces guardo palabras para no herirte, no sé si son reales o no; lo cierto es que no quiero ser egoísta contigo porque sé que no estás en un momento fácil, que mil veces te apoyas en mi, que cuentas conmigo. Siento que estamos totalmente desincronizados, que mientras yo avanzo a 2.000 tu sólo puedes ir a 20 y, quizás, sea eso lo único que duele... Mi impaciencia, mis ganas, mi impotencia de no poder hacer nada más por ti para que estés bien, las esperas, los silencios...


7.8.19

Primer mes

---------------------------------------------------------------------------
Hoy siento: Felicidad.
Suena: Andas en mi cabeza, Chino y Nacho.
Frase: Todos tenemos un par de alas preparadas por si encontramos el cielo idóneo para volar.
Imagen: Y con el tiempo te vas dando cuenta de que no se trata de mariposas en el estómago sino de paz en el corazón.
---------------------------------------------------------------------------

Hoy hace un mes que me besaste por primera vez. Aún puedo recordar nuestros cuerpos temblando uno sobre el otro; quizás por ganas, quizás por miedo... Apoyados sobre la encimera de la cocina. Fue un beso que llegó tras un largo silencio mientras curaba tu ojo. Después, abrazados en un silencio en el que podían palparse las ganas, los nervios y las dudas tras días de conversaciones, semanas de deseo y meses de tonteo. Un beso que los dos habíamos querido desde hacía algún tiempo. Un beso que hizo magia.

¿Sabes? Unos días me parece que fue ayer cuando todo ocurrió y, sin embargo otros tengo la sensación de que ya ha pasado media eternidad desde entonces. Y no, no te lo digo porque pasar la eternidad a tu lado me parezca algo que vaya a costarme mucho esfuerzo; supongo que se debe a que algunos días somos capaces de ir construyendo nuestro camino muy rápido mientras que otros nos paramos sin poder tan siquiera tocarnos la piel. Esos días son largos, pesados y duelen; pero no importa si siempre encontramos la manera de hacernos saber que ambos seguimos estando ahí, agazapados, quietos, en silencio... No me importa si es lo que esos días necesitas para poder seguir caminando.

Hace días que estas palabras rondan por mi cuerpo y hoy, quiero darte las gracias por todos los momentos que me has regalado durante estos últimos 31 días. No te voy a mentir, te reconozco que algunos han sido complicados, si bien todos únicos y especiales por ser nuestros y sólo de nosotros; alejados de miradas curiosas que no son capaces de comprender a dos almas mirándose desnudas mientras reflejan tormentas y arcoíris.

Quiero darte las gracias por confiar en mí para sostener la venda que está curando tus heridas, sé demasiado bien que no es nada sencillo entregarle a nadie trocitos de un mundo derruido y mantenerse entero durante su reconstrucción, menos aún a alguien que hipotéticamente podría volver a hacer saltar tu mundo por los aires. No temas, no voy a soltarte.

Quiero darte las gracias por devolverme la fe después de tantos años en que había dejado de creer que ser feliz con alguien es posible. Por ser mi amigo, por no juzgarme, por ser mi apoyo, por dejarme ser, por ser mi bastón, por ser mi mayor fan, por haber estado siempre al lado desde que nos conocimos. Por ser, en definitiva y como dice Marwan, el camino que conduce a la felicidad.

Quiero darte las gracias por esas veces en que miras de frente a mis miedos e inseguridades y aplacas mis demonios cuando se me suben a la espalda y el peso se vuelve casi insostenible y yo me vuelvo casi insoportable entre lágrimas y llamadas que sé que te desarman y, a veces, pueden agobiarte, pero tú me calmas demostrándome una y otra vez que sí, que estás ahí, que no te has ido.

Aunque no siempre podemos estar físicamente tan cerca como me gustaría, aunque no puedo coger tu mano, ni besarte cuando me apetece, siempre que miro a mi lado estás ahí. En una mirada furtiva, en una sonrisa de soslayo o en un mensaje improvisado para escaparnos juntos del mundo de la forma más indiscreta jamás inventada. Sentirte a mi lado como si nuestros cuerpos estuvieran atraídos por una especie de imán invisible, trae paz para calmar unos nervios que enfurecen cada vez que estás lejos. Y por eso quiero darte las gracias, por llevarte tan bien con la intensidad que me habita.

Algunos ratos me asaltan las dudas. Me pregunto si, aun habiendo sabido que no sería fácil por mil motivos más, aparte de los que ya he mencionado aquí y a los que no haré alusión, me hubieras seguido buscando una y otra vez hasta encontrarme mientras yo no me atrevía a terminar de dar el salto. Me pregunto desde cuándo sabías que mis negativas sólo eran miedos disfrazados de excusas. Si sabías que sí, aunque siempre te dijera no. Y quiero darte las gracias, por no rendirte conmigo.

Y por eso, por no rendirte conmigo, quiero pedirte que no te rindas nunca ante nada, que no permitas que ningún pensamiento rompa tu tranquilidad, que no dejes de creer que todo es posible, que sigas avanzando aunque algunos días en lugar de correr te toque andar a gatas o arrastrarte, que nunca pares de soñar cosas grandes, que cierres los ojos y confíes en esa voz a la que normalmente da tanto miedo seguir, que cojas mi mano cuando todo vaya bien, que te cuelgues de mi espalda cuando el peso se vuelva demasiado y que nunca dudes que yo tampoco voy a rendirme contigo.

A la vida sólo le pido nos regale infinitos meses más, que al menos podamos disfrutarnos tanto como lo hemos hecho hasta hoy, que estrenemos mil pelis más, que veamos atardecer juntos cada día, que nunca nos faltemos al lado, que podamos seguir compartiendo fluidos y que nos deje cuidarnos como si fuera nuestra primera vez y nuestra última vida, antes de mudarnos a otro planeta.

No sé cómo has hecho en mí todo esto en tan poco tiempo, no sé si hubiera sido mejor callar y disfrutar de uno más de nuestros silencios mientras nos miramos a los ojos. Sé que podría escribirte mil páginas más intentando decirte todo esto de la forma más espectacular que sea capaz de crear y sé que quizás todas estar frases no sean capaces de acercarse a explicarte lo que siento...

Supongo que al fin y al cabo, eso es el amor: Sonreír callados.


26.6.19

Guerra interna


----------------------------------------------------------------------------
Hoy siento: Fuego. 
Suena: Disparos, Dani Fernández. 
Frase: No vuela quien tiene alas, sino quien tiene un cielo (Elvira Sastre). 
Imagen: Elegí vivir desde el corazón y asumo que sentir es un deporte de riesgo al que no puedo, ni quiero, renunciar aunque tantas veces duela; el miedo me habita pero mi coraje le gana batallas, atreverme es mi bandera pues me niego a vivir muerta. 
----------------------------------------------------------------------------

No recordaba cuándo había sido la última vez que se había sincerado tanto con alguien a pecho descubierto y abierto en canal. Es más, estaba segura de que aquella coraza tras la que durante tantos años se había estado escondiendo se había encargado de que aquel mar embravecido de sentimientos no fuera capaz de articularse nunca en forma de palabras. Por fin, habían terminado las lágrimas.

Le hizo temblar el mismo día en que se vieron por primera vez hacía apenas un año. Fue una calurosa noche de julio, quizás agosto, que formaba parte del comienzo de una nueva etapa para ella; una época en la que ya no necesitaría esconder más su sonrisa, ni sus lágrimas, ni su sensibilidad. Por fin, habían sanado todas las heridas.

Aquel día, muy pronto y en cuestión de minutos, descubrió que debía olvidar aquella luz que atravesó su mirada como un relámpago que ilumina las tormentas en las noches de verano, esa ilusión no era posible. Al menos no entonces, y siguió el camino distante que le marcaban sus quimeras.

Algunos meses después, mientras hacía la compra, escuchó por casualidad una conversación ajena y supo que su sueño se había roto. Aquel carnicero hablaba de otros, pero ella supo que también hablaba de ellos, pues no hacía mucho les había visto agarrados de la mano a través de la distancia.

Su capacidad de empatía hizo que su corazón diera un vuelco y sintió una profunda tristeza, él siempre había sacado sus carcajadas y ahora se habría apagado su gracia. Las circunstancias le hicieron verle rápido, sus ojos se inundaron contenidos y sólo fue capaz de abrazarle. Volvió a reír. También ella.

Al día siguiente le pidió un favor personal dudando que tanta generosidad fuera posible y él dijo sí, aún con un fuerte temporal azotando su vida, que por supuesto negaba. Y se volcó de la manera más discreta que supo. Nunca se olvidó de mandarle un mensaje con la ubicación de vasos donde ahogarse, en los que reírse, con los que distraerse, hablar, drenar... Y encontraba una persona que aparentaba ser piedra una y otra vez, como si nada hubiese ocurrido... Y ella era una de esas personas que no dejan de darse cabezazos contra sus piedras hasta que consiguen romperlas.

Poco a poco, se dio cuenta de que cada vez sus cuerpos estaban más cerca en cada encuentro. Él sabía de sus andanzas y ella poco a poco fue conociendo sus tropiezos. Ambos siguieron caminando.

Hacía un par de años en que ella había pensado no poder más, cayó al barro; sucia y con lágrimas en los ojos siguió avanzando. Tomó aquella difícil decisión que frenaba su crecimiento y avanzó aún con las manos atadas. Por el camino encontró a una persona dispuesta a ayudarle a deshacer los nudos que le atrapaban: Él. Y estaba dispuesta a hacer lo mismo, en sentido de vuelta.

Trató de de planearlo todo, tenía ganas de pasar tiempo a solas con él lejos de miradas curiosas y minutos que nos obligan a todos a correr sin sentido. Él, con mirada cómplice y pocas palabras autorizó aquella idea. Escuchó lo que le atormentaba. Consiguió calmar sus demonios. Le hizo llorar de felicidad como casi nadie había logrado hasta entonces. Vieron salir el sol en su coche poco antes de volver a verse por penúltima vez. Sabía de su intuición. Le pidió saber más. Sus latidos se sincronizaron. Volvió a abrazarle. Y dos semanas después, ambos se encargaron de que se hiciera posible con todo el disimulo que fueron capaces de soportar. No faltaron risas embarcadas hacia buen puerto.

Y llegó el primer extraño piel con piel rodeados de silencio. Y el segundo, aguantando las ganas que el sudor delataba. Y el tercero, en el que lo evidente se hizo patente. Ambos se habían dado cuenta de lo que ocurría en el otro cuando estaban cerca. Y compartieron heridas, cicatrices, pensamientos, ideas, sentimientos, objetivos, miedos, confidencias... que no saldrían nunca de aquella habitación. Habían tejido un hilo invisible entre ambos que ahora les conectaba en la distancia.

Era sí, ambos lo sabían y dijo no. Ella temblaba de miedo y él sin enfadarse, le abrazó y no se marchó, aún temblando de deseo. Existen personas que saben hacer magia sin pretenderlo. Volvió a abrazarle y él sonrió. Marchaba tranquila. Por primera vez no lloró al alejarse de su lugar.   

Ella no recordaba cuándo había sido la última vez que se había sincerado tanto con alguien a pecho descubierto y abierto en canal. Es más, estaba segura de que aquella coraza tras la que durante tantos años se había estado escondiendo se había encargado de que aquel mar embravecido de sentimientos no fuera capaz de articularse nunca en forma de palabras. Por fin, pudo poner palabras a lo que tantas veces sólo había sido capaz de llorar. Él escuchó sin juzgar.

Consciente de varias posibilidades y con bastantes cartas de ambos encima de la mesa, estaba dispuesta a seguir aquel nuevo sendero que sin esperarlo se había presentado de pronto ante ella. Esta vez, quizás, sí desempolvaría aquellas 36 preguntas que tanto miedo le daban. Hacía mucho tiempo que había dejado de creer en las casualidades para dar paso a la causalidades y, quizás, aquel tatuaje casero que habitaba su pierna desde hacía casi 20 años por fin cobrara sentido...

Tenía ganas de volver a verle, dejarse fluir y no evitar lo inevitable...


.

24.2.19

Paradise

----------------------------------------------------------------------------
Hoy siento: Agradecimiento, plenitud.
Suena: Llegar a ti, Andrés Suárez & Patricia Benito. 
Frase: Y justo ahí apareció alguien que le hizo sonreír como si volviera a tener corazón, y ahora late todavía más rápido.
Imagen: El único camino es el amor, todos los demás son laberintos.
----------------------------------------------------------------------------

Tenemos tan normalizada la tempestad como respuesta que nos inquietamos ante la calma cuando quizás, ese sea el estado correcto ante los estímulos, personas, momentos y palabras que, quizás sí, esta vez sean para nosotros...

Sólo habían pasado dos semanas desde que amaneció entre sus brazos y el olor de su cuerpo ya se había evaporado de su mente pese a haber respirado su piel a conciencia durante toda la noche.
Desde que sus labios se juntaron por primera vez le había invadido una sensación de calma que nunca jamás había sentido antes, una sensación que le hizo comprender por qué nunca antes, por qué nunca nadie se había quedado abrazado a su cintura sin pedir nada más a cambio.

Tras varias preguntas, miles de miradas, una partida de billar y varias confesiones tímidas pero sinceras se fueron a la cama. Despertó y durmió demasiadas veces en tan pocas horas, y en cada desvelo mil frases en su cabeza resonaban gritándole al fin: 'Qué bonita la vida, qué regalo tan grande', 'Que a veces los sueños se hacen realidad', 'Fue la noche más bella del mundo'; frases de algunos de sus hits favoritos, mientras le miraba dormir de soslayo. Cuánto había deseado ese momento...

Se sentía tan afortunada que no podía creer que lo que le estaba pasando fuese real, se pellizcó varias veces para asegurarse que no era un sueño producto de sus deseos sumergidos en whisky barato. Aunque no quería dormir, a pesar de aquellos pellizcos de felicidad al comprobar que su cuerpo era real, caía presa del cansancio acumulado durante aquel extraño, pero maravilloso día, y de esas mariposas que habían invadido su estómago desde que le vio pasar por la mañana como un loco al volante.

Y así fue como, definitivamente después de tantos meses, entró de lleno en su vida, rodeando de calma el caos de sus días.