30.4.18

Fresisuis

------------------------------------------------------------
Hoy siento: Gratitud
Suena: A partir de hoy, David Bisbal.
Frase: No existe el tiempo perdido; cada tiempo lo hemos dedicado a aquello en lo que hemos creído y, para bien o para mal, siempre nos enseñó algo.
Imagen: Mi trocito de cielo
-------------------------------------------------------------

Este podría ser uno de esos tantos millones de mensajes que se envían a las 5 de la mañana después de más de 5 copas de más en el cuerpo. Uno de esos en los que se nos escapa hasta la dignidad sin que apenas nos demos cuenta. Pero esta vez, ni son las 5 de la mañana, ni he bebido y, aunque no sé si vale la pena abrirme en canal delante de ti y dejar que saques cada pedacito que me compone, hoy me apetece decirte que sí, que necesitaba contártelo de la mejor manera que sé y que aunque vea venir la ostia, pienso acelerar porque quiero sentirme viva aunque sea con el golpe, y este golpe es tuyo.

Supongo que somos de fijarnos en lo que nos calma, como esas bocanadas de humo que dan los fumadores y que al final acaban perdiéndose entre la gente. Ya sabes de lo que te hablo.

El día que empezamos a hablar, yo buscaba esa misma bocanada de humo en otra parte y la descubrí entre tus letras. Pronto, muy pronto me prometí que no me alejaría de cada una de tus palabras, que las cogería de la mano fuertemente y que no dejaría que se escapasen de mi vida nunca.

Y supongo, que tú me viste más allá de mis letras, de mis audios y de mis fotos. Me entendiste casi sin hablar y no me juzgaste y eso me dejó ser como nunca antes, me dio la confianza que tantas veces me había faltado, me hizo soñar grande como una niña pequeña y volvió a llenar mis ojos de ilusión.

Aquella noche de jueves no supe expresarte lo que me hiciste sentir cuando rompí a llorar sin motivo después de escucharte, y al leerte después me calmé y me dormí; como cuando a un bebé le cantan su canción favorita o como cuando llegas a la cama después de un día sin parar y caes rendido en los brazos de Morfeo.

Cumpliste cada día con lo que ni siquiera fueron promesas hasta que te desvaneciste casi de la misma forma en que llegaste. En silencio, sin hacer ruido, dejando cada cosa en su lugar. Apagaste sin querer la luz que más brillaba en aquella habitación, que aún ya recompuesta de sus pedazos y sin terminar de acomodar, había vuelto a abrir sus puertas al público. A ti.

Dicen que la vida siempre nos trae lo mejor, justo lo que necesitamos en cada momento. ¿Sabes? Resulta paradójico que desde hace unos meses tuviera este retiro planificado y que todo el universo haya conspirado para que nada ni nadie viniera conmigo y pueda estar centrada en mi propósito. Curioso, que a pesar de todo te hayas colado entre los bártulos de mi equipaje y que sigas ocupando un rincón en mí que de una u otra forma será para ti eternamente.

Te escribo desde mi trocito de cielo; dónde los árboles, el viento, la lluvia, el sol y los pájaros guardan celosos tanta calma y tanto silencio que es imposible no escucharme gritar por dentro. Ojalá pudieras vivirlo. Ojalá pudieras verlo.

Sólo ha pasado una semana desde que tus palabras se clavaron como puñales y me está costando. Me cuesta no escribirte y no saber de ti. Sí, lo sé. Sé que sólo fueron 4 días de charla, y aunque me pregunto cómo es posible que todas estas palabras fluyan sin esfuerzo, quiero permitirme empaparme con el significado que conlleva cada una de ellas. Tal vez tu ya te hayas olvidado de mí... Quién sabe.

Estoy tranquila porque sé que por primera vez he tomado la decisión correcta para mí, para que me dolieras lo menos posible. Mi cuerpo estaba exhausto después del estado de alerta en que viví los últimos días. Hace muchos años que mi cuerpo empezó a somatizar cuando mi intuición trataba de gritarme algo que estaba a punto de ocurrir. Supongo que esos estados físicos son el precio a pagar por haber pasado años poniéndole cojines en la boca a esa vocecita interna tratando se silenciarla...

Quizás soy yo quien hace que esas cosas ocurran, quien pone a las personas en ese lugar en que mis miedos, mis pesadillas y mis fantasmas me quitan el sueño cada noche...

Gracias por tanta honestidad. Supongo que no es fácil decir ciertas cosas aunque sean tal cual. Llevaba toda la vida pidiendo algo así, así que aunque duela, no puedo hacer otra cosa más que darte las gracias una vez más. Y gracias, gracias por entender mi necesidad de priorizarme por una vez en la vida (y las que vendrán, que me gusta esta sensación de paz y de no sentirme culpable, de no fallarme). Gracias por respetar mi necesidad de silencio y ausencia. Gracias por no hacer preguntas incómodas mientras mis dos vocecillas internas no dejan de discutir entre sí. Una no deja de gritar que tu y yo estábamos hablando para conocernos, que habíamos hablado de quedar, que podrías habérselo dicho a ella en vez de a mí. La otra trata de calmarme intentando convencerme de que a mí me habría pasado lo mismo, que vale más la realidad que tenemos delante que la que se vive a través de una pantalla. ¡Qué tontería! Tú y yo jamás no habríamos encontrado en un garito.

¡Malditas sincronías desincronizadas! Yo cancelando cita con alguien que llegó forzando la situación con calzador y con quien apenas hablaba, de quién no sé nada y que tampoco quiere saber de mí, y tu cancelando la mía por alguien a quien acababas de conocer... Un día te contaré, para hacerte reír. No dejaré de sorprenderme, he aprendido a aceptarlo. ¿Qué has venido a enseñarme? ¿Volverá la vida a traerte cuando lo aprenda o eres uno de esos trenes que trae y se lleva un pedazo consigo y jamás regresa?

Posiblemente siempre he dado por hecho sentimientos que no existían, y admite que tú continuamente has sido de engancharme haciéndome sentir libre. Y créeme, eso es lo que buscaba.

La noche que 'nos conocimos' sentí tanta conexión que me acosté temblando. me di un abrazo a mi misma y me prometí que todo estaba bien. Que todo iría bien esta vez. Y todo está bien.

Y claro, claro que quiero seguir hablando contigo y tenerme en mi vida de alguna manera. ¿Quién no querría a una persona como tú cerca? Sin conocerte de nada, has sido quien más apoyo me ha regalado de forma tan contundente en mis caóticos dos últimos años. Y no sólo ha sido apoyo sino también motivación, seguridad, confianza, esperanza. Me has revuelto algo por dentro que necesitaba que se moviera y no era capaz de activar. Sé que vibramos en la misma frecuencia de pensamiento.

Esto no es ninguna declaración ni carta de amor. Seguramente es todo lo contrario, porque duele; dueles. Y el amor no duele.

No sé si será de tu mano de donde salga algún maldito hilo rojo que se conecte directamente con mi meñique. Mi lucha interna no cesa entre los sentimientos del 'arriesga' y el 'lárgate ya'. Esta vez seguiré mi camino y dejaré que la vida vuelva a sorprenderme. Siempre he sido partidaria de segundas, terceras y hasta cuartas oportunidades cuando las cosas se hacen bien, pese a que en el momento en que se hagan puedan gustarme más o menos.

No sé si algún día leerás estas líneas. Gracias por devolverme la magia, el duende y las ganas para volver a subir al desván de mis sombras. No me he atrevido a poner un pie en este sitio, ahora polvoriento, pero tan mío en estos últimos dos años de los que tanto te he hablado y tan poco te he contado. Es hora de volver a subir mis cajas de oscuridad y volver a brillar.

Es la primera vez que escribo así, tan directo; en primera persona, sin tratar de fingir que no hablo de mi. Que no hablo de ti. Y aquí te dejo, suficientemente cerca mío, sin que interfieras en mis días.

Y ahora lo dejo en tus manos, ojalá pronto las vea cerca sosteniendo, al menos, ese fresisuis pendiente.

Gracias.

(Fragmentos extraídos de ¿Arriesgamos o (nos) perdemos? Lucía Tudela.