28.7.13

Certezas



------------------------------------------------------------------------
 

Hoy Siento:
Indignación.

Suena: Otoño, Octubre, Manuel Carrasco.

Frase:
No existe la falta de tiempo, existe la falta de interés; porque cuando la gente realmente quiere la madrugada se vuelve día, un martes se vuelve sábado y un momento se vuelve oportunidad.

Imagen: Lo bueno de ser sincero y decir las cosas a la cara es que disminuyen las sonrisas fingidas y los saludos hipócritas. 

-------------------------------------------------------------------------

Nos pasamos la vida buscando certezas y pocas veces somos capaces de darnos cuenta de que son esas certezas las que nos deben encontrar a nosotrxs.

Sé, con certeza, y con la seguridad de que si me voy no me dolerá mirar atrás, que el sitio donde estoy tal vez sea el que me corresponda ahora, pero no es el mío. No durante mucho más tiempo. 

Debemos asumir, aunque la mayoría de las veces duela, que en la vida, la mayoría de las cosas tienen fecha de caducidad; y que otras muchas luchamos por lo que creemos que será importante y lo mejor para nosotrxs, y al conseguirlo caemos en la cuenta de que no era lo que necesitábamos porque nos causa más daño que beneficio.

Es increíble cómo personas en cuya presencia no habías reparado hasta hace apenas una semana pueden convertirse en un único motivo para cada día; y también lo es que, en un edificio tan grande, con tanta gente y tan pocas personas, sólo éstas últimas se vuelvan importantes en un día a día que deja de ser cualquiera.

Siempre nos han dicho que la vida está por delante, pero todxs los que conducimos sabemos que necesitamos utilizar los espejos retrovisores con frecuencia ya que son necesarios para saber qué hemos dejado atrás, para ser conscientes del camino que llevamos recorrido hasta ese momento; pero sabemos que también lo son para saber qué es lo que llevamos al lado y cargando sobre nosotrxs.

Pues bien, si miro atrás estoy segura de que este último año ha sido el más complicado de mi vida. Miro atrás y no hay nada más que recuerdos de un año sin fotos, sin charlas nocturnas, prácticamente sin risas ni sonrisas, sin libros, sin luz, sin aire, sin sol… Y no, no hablo solamente de su ausencia; sino de cómo pasan los años y de cómo vas viendo que a tu alrededor se van cumpliendo las promesas más o menos idiotas que otrxs alguna vez se hicieron a sí mismxs, y de cómo unx sigue estancado en el mismo lugar sin muchas previsiones de progreso.

Te vas dando cuenta de que las metas siguen igual de lejos que cuando comenzaste, pero que ya unx está muy cansado de correr tras ellas y de verlas allí sin poder alcanzarlas por mucho que se esfuerce en el camino; máxime si las personas que deberían ayudarnos a llegar son las mismas que consiguen cada día que ese camino sea cada vez más duro, largo y pesado.

Y así, sumida entre tantas certezas, miro por mis espejos retrovisores y lo único que veo es que, lo mismo que me ha ayudado a sobrellevar todas esas piedras del camino durante este último año, es lo mismo que no me deja comenzar a andar de nuevo por ese camino.

Es obvio, lógico y asumible, que en cierto momento el trabajo se vuelve algo indispensable, tanto para nuestra salud mental como económica.

Deberíamos poder ser libres. La libertad de decir sí o no siempre debería ir por delante; lo cierto, y todxs lo sabemos, es que no lo es. No al menos en la sociedad en la que vivimos durante estos días.


Me ha costado decidir si publicar o no lo escrito a continuación de esta línea. Por primera vez desde que abrí este y otros blogs, no publicaré algo que había escrito antes. Espero me disculpéis, pero en tiempo de guerra es necesario protegerse y ser prudente; ser una kamikace, como siempre, pero con el casco puesto.

No hablé cuando estaba enfadada, ni prometí cuando estaba feliz. Aún no he tomado una decisión sobre qué hacer al respecto, porque, aunque ya ha pasado un mes sigo triste, decepcionada y dolida; pero es ahora, a tiempo pasado, cuando me siento capaz de hablar de ello. Y eso es lo que haré, hablarlo, pero con quienes debo hacerlo. No puedo más. No puedo, ni quiero, cargar durante más tiempo con estas piedras que sé que me corresponden ni con las losas que lxs demás pretenden que les transporte gratuitamente. Todo tiene un precio, algunas personas también.


'Mis certezas desayunan dudas. Y hay días en que me siento extranjero en cualquier parte. En esos días, sías sin so, noches sin luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, ni en nadie. Las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se parecen a su propio sonido. Entonces no sé dónde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte. no quiero  estar con nadie... ni siquiera conmigo.'
 El libro de los abrazos (Eduardo Galeano).

18.7.13

Todo lo que me has dado


------------------------------------------------------------------------
 

Hoy Siento: Ilusión.

Suena: Las cosas que vives, Laura Pausini.


Frase:
El maestro aparece cuando el aprendiz está preparado.

Imagen: Yo suelo sentime como un bicho raro; no soy capaz de pasar de una cosa a otra así, sin más. La mayoría de las personas cuando rompen con algo, lo olvidan. Pasan a otra cosa y olvidan como si nada hubiera pasado. Yo jamás he olvidado a alguien con quien he compartido algo, porque cada persona tiene sus cualidades propias. No se puede reemplazar a nadie, lo que se pierde, se pierde. Cada vez que he acabado algo me ha afectado muchísimo, jamás me recupero del todo. Por eso pongo mucho cuidado en las relaciones personales, porque me duelen demasiado. Echo de menos las cualidades propias de esa persona. Necesito los detalles, son el reflejo de cada unx de nosotrxs. Es lo que echo de menos constantemente. Por eso no se puede reemplazar a nadie, porque todxs estamos hechos de pequeños y preciosos detalles... (ligera modificación, texto de la película 'Antes del atardecer'). 


-------------------------------------------------------------------------

Después de casi un mes ¡Lo he conseguido!

He conseguido salir del trabajo con una sonrisa en los labios y con ganas de volver mañana. Sonrisa que ha ocupado el resto de mi rostro al pisar la calle y sentir el aire frío que anticipa, junto con esos rayos que iluminan  un cielo turbio y taciturno, que lloverá.
Algunxs ya sabéis que me encanta el olor a tierra mojada, y la lluvia. Pero me gusta de verdad, no como a esas personas que afirman tener devoción por este fenómeno tan natural y que, en cuanto caen cuatro gotas, sacan el paraguas o salen corriendo para resguardarse de la humedad.

Al fin he encontrado en mi nuevo trabajo a la persona que me da paz, tranquilidad, serenidad, confianza, seguridad. Ese tipo de personas que a mí me gustan: Que te miran a los ojos porque hablan desde el alma, que respiran entre cada palabra, que se preocupan por ti, que intentan ayudarte en vez de pisarte y después saltarte por encima para llegar a la meta más rápido y más fuertes que tú. Hoy sólo tengo una palabra para esa persona: Gracias Xxxxxx.

Gracias por darme sonrisas, todas las tuyas y las que hace tiempo que a mí no me salían y que tanto necesitaba; hacía mucho que no me dolían los mofletes de sonreír.  Gracias.
Gracias por darme tiempo; ese que podrías invertir paseando o llenando vacíos en cualquier otra parte pero que decides llenar conmigo. Gracias.
Gracias por darme cariño, un cariño que reflejan tus palabras hacia mí. Gracias.
Gracias por darme luz; hay miradas que iluminan más que cualquier candela. Gracias.
Gracias por darme fuerza, hoy he conseguido por fin levantarme y tú has estado a mi lado aún sin saber que sin moverte estabas haciendo mucho por mí. Gracias.
Gracias por darme motivos; motivos para regresar mañana aunque tú no estés (no será lo mismo), motivos para creer en mí, motivos para reponerme, motivos para ver luz entre tanta espesura, para dar prioridad a las cosas en las que creo firmemente. Gracias.
Gracias por darme razones y lecciones; con gestos, con actos y no con palabras que cualquier brisa borraría.
Gracias por darme vida, necesitaba mucho volver a sentir que puedo con todo. Gracias.

Todo esto que no sé si leerás, quizás te suene insignificante o exagerado, pero hoy gracias a ti me voy a la cama sonriendo con todas mis ganas. 


8.7.13

Feliz no-aniversario



------------------------------------------------------------------------
 

Hoy Siento: La música que suena callando los gritos que en mi interior se manifiestan en forma de fuertes latidos.

Suena: Números cardinales (Andrés Suárez), Cero (Dani Martín), 80 veces (Rozalem) y Seguiré esperando (Barrio Sur).


Frase:
Quien no es capaz de cumplir con su palabra, no será capaz de cumplir con nada ni con nadie.

Imagen: ¿Hasta qué punto somos esclavos de nuestras palabras?


-------------------------------------------------------------------------


De nuevo escribiendo para ese que tal vez nunca leerá estas líneas. 

Probablemente ni siquiera sepas que día fue hoy hace ya 365.

Quizás ni tan siquiera te interese. Pero sí, hoy me dirijo de nuevo a ti. 

Hoy hace un año de nuestro último beso, de nuestro último abrazo, de las últimas miradas, de la última vez que condujiste mientras te cogía de la mano, de la última vez que te quitaba las gafas de sol para ver tus ojos. Del último café, de la última cerveza. Un día como hoy fue la última vez que cantaste mí canción. Sí esa que tanto odiabas y que yo no he sido capaz de volver a escuchar más de medio minuto porque tú me vuelves a la mente como si siguieras aquí, a mi lado, cantándola en mi oído. 

Muchos me dicen que debería olvidar, pero lo cierto es que las lágrimas, un año después, siguen rodando por mis mofletes y yo, aunque ya no sé si sigo enamorada de ti o del recuerdo de lo que tuvimos, siento que no sería justo para mí olvidarme de alguien que ha sido tan importante en mi vida y que, de una forma u otra, más lejos o más cerca, siempre lo será.

Ya ha pasado un año y esta vez no va a haber prórroga. Tú no has cumplido y yo no estoy dispuesta a pagar más de lo que debo. No se puede vivir con un eterno no sé. Tampoco puedo negar que lo haya intentado, pero nadie aún ha merecido ser capaz de borrar tus carias. 

No puedo evitar sentir nostalgia de ti en estas noches de verano, sobre todo cuando salgo del trabajo y tú no estás ahí, esperándome. 

Te echo de menos.

04.07.13