------------------------------------------------------------------------
Hoy Siento: Indignación.
Hoy Siento: Indignación.
Suena: Otoño, Octubre, Manuel Carrasco.
Frase: No existe la falta de tiempo, existe la falta de interés; porque cuando la gente realmente quiere la madrugada se vuelve día, un martes se vuelve sábado y un momento se vuelve oportunidad.
Imagen: Lo bueno de ser sincero y decir las cosas a la cara es que disminuyen las
sonrisas fingidas y los saludos hipócritas.
-------------------------------------------------------------------------
Nos pasamos la vida
buscando certezas y pocas veces somos capaces de darnos cuenta de que son esas
certezas las que nos deben encontrar a nosotrxs.
Sé, con certeza, y
con la seguridad de que si me voy no me dolerá mirar atrás, que el sitio donde
estoy tal vez sea el que me corresponda ahora, pero no es el mío. No durante
mucho más tiempo.
Debemos asumir,
aunque la mayoría de las veces duela, que en la vida, la mayoría de las cosas
tienen fecha de caducidad; y que otras muchas luchamos por lo que creemos que
será importante y lo mejor para nosotrxs, y al conseguirlo caemos en la cuenta
de que no era lo que necesitábamos porque nos causa más daño que beneficio.
Es increíble cómo
personas en cuya presencia no habías reparado hasta hace apenas una semana
pueden convertirse en un único motivo para cada día; y también lo es que, en un
edificio tan grande, con tanta gente y tan pocas personas, sólo éstas últimas
se vuelvan importantes en un día a día que deja de ser cualquiera.
Siempre nos han dicho
que la vida está por delante, pero todxs los que conducimos sabemos que
necesitamos utilizar los espejos retrovisores con frecuencia ya que son
necesarios para saber qué hemos dejado atrás, para ser conscientes del camino
que llevamos recorrido hasta ese momento; pero sabemos que también lo son para
saber qué es lo que llevamos al lado y cargando sobre nosotrxs.
Pues bien, si miro
atrás estoy segura de que este último año ha sido el más complicado de mi vida.
Miro atrás y no hay nada más que recuerdos de un año sin fotos, sin charlas
nocturnas, prácticamente sin risas ni sonrisas, sin libros, sin luz, sin aire,
sin sol… Y no, no hablo solamente de su ausencia; sino de cómo pasan los años y
de cómo vas viendo que a tu alrededor se van cumpliendo las promesas más o
menos idiotas que otrxs alguna vez se hicieron a sí mismxs, y de cómo unx sigue
estancado en el mismo lugar sin muchas previsiones de progreso.
Te vas dando cuenta
de que las metas siguen igual de lejos que cuando comenzaste, pero que ya unx
está muy cansado de correr tras ellas y de verlas allí sin poder alcanzarlas
por mucho que se esfuerce en el camino; máxime si las personas que deberían
ayudarnos a llegar son las mismas que consiguen cada día que ese camino sea
cada vez más duro, largo y pesado.
Y así, sumida entre
tantas certezas, miro por mis espejos retrovisores y lo único que veo es que,
lo mismo que me ha ayudado a sobrellevar todas esas piedras del camino durante
este último año, es lo mismo que no me deja comenzar a andar de nuevo por ese
camino.
Es obvio, lógico y
asumible, que en cierto momento el trabajo se vuelve algo indispensable, tanto para
nuestra salud mental como económica.
Deberíamos poder ser
libres. La libertad de decir sí o no siempre debería ir por delante; lo cierto,
y todxs lo sabemos, es que no lo es. No al menos en la sociedad en la que
vivimos durante estos días.
Me ha costado
decidir si publicar o no lo escrito a continuación de esta línea. Por primera
vez desde que abrí este y otros blogs, no publicaré algo que había escrito
antes. Espero me disculpéis, pero en tiempo de guerra es necesario protegerse y ser prudente; ser una kamikace, como siempre, pero con el casco puesto.
No hablé cuando
estaba enfadada, ni prometí cuando estaba feliz. Aún no he tomado una decisión
sobre qué hacer al respecto, porque, aunque ya ha pasado un mes sigo triste,
decepcionada y dolida; pero es ahora, a tiempo pasado, cuando me siento capaz
de hablar de ello. Y eso es lo que haré, hablarlo, pero con quienes debo hacerlo.
No puedo más. No puedo, ni quiero, cargar durante más tiempo con estas piedras que sé que me
corresponden ni con las losas que lxs demás pretenden que les transporte gratuitamente. Todo tiene un precio, algunas personas también.


