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Hoy siento: Ganas.
Hoy siento: Ganas.
Suena: Ahora tú, Malú.
Frase: Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse sin importar tiempo, lugar o circunstancias. El hilo se puede estirar, contraer o enredar, pero nunca romper.
Imagen: Dos dedos unidos, dos almas conectadas.
Hace unos días no pude evitar pensar más de lo habitual en alguien súperespecial cuando leí que los japoneses creen que las personas que están predestinadas a conocerse se encuentran unidas por un hilo rojo atado al meñique. Hoy es su día y esta historia es uno de los detalles que hoy quiero tener con él ya que estoy convencida de que nosotros estamos unidos por uno de esos hilos rojos, aunque no comparto algunos detalles de Paolo Coelho.
La historia surgió con el descubrimiento de que la arteria ulnar conecta el corazón con el dedo meñique de la mano. Así se empezó a decir que los hilos rojos del destino unen los meñiques con los corazones; es decir, simbolizan el interés compartido y la unión de sentimientos entre dos personas. Aquí se cuenta que si dos personas están destinadas a tener un lazo afectivo muy fuerte, existe un 'hilo rojo' que vive con ellos desde sus nacimientos. Este hilo existe independientemente del momento en el que las personas vayan a conocerse durante sus vidas y, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, en ningín caso puede romperse ya que es una muestra eterna del vínculo existente entre ellas.
La historia surgió con el descubrimiento de que la arteria ulnar conecta el corazón con el dedo meñique de la mano. Así se empezó a decir que los hilos rojos del destino unen los meñiques con los corazones; es decir, simbolizan el interés compartido y la unión de sentimientos entre dos personas. Aquí se cuenta que si dos personas están destinadas a tener un lazo afectivo muy fuerte, existe un 'hilo rojo' que vive con ellos desde sus nacimientos. Este hilo existe independientemente del momento en el que las personas vayan a conocerse durante sus vidas y, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, en ningín caso puede romperse ya que es una muestra eterna del vínculo existente entre ellas.
La leyenda japonesa más popular cuenta que hace mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa que tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia.
Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa; la bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir el hilo.
Esta búsqueda los llevó hasta un mercado en donde una pobre campesina con un bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie e hizo que el joven emperador se acercara y le dijo. 'Aquí termina tu hilo'.
El emperador enfurecido, creyó que era una burla de la bruja y empujó a la campesina, que aún llevaba a su pequeño bebé en los brazos, haciéndola caer y provocando que el bebé se hiciera una gran herida en la frente. Ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y que le cortaran la cabeza.
Muchos años después, llegó el momento en el que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor sería que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda.
Su esposa entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente. Al levantarle el velo vio por primera vez que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente; una cicatriz que él mismo había provocado al no ver al destino que había pasado frente a él.
Esta historia nos muestra como los amores destinados son eso; no podemos escapar de la persona que nació para amarnos ni de la que nacimos para amar.
Paulo Colho se refiere a este tema afirmando que 'A lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores: Uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos, esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella. También hay un segundo gran amor, una persona a la que perderás siempre, alguien con quien naciste tan conectado que la fuerza de la química escapa a la razón y les impedirán, siempre, ser totalmente felices. Quizás un día dejen de intentarlo, tal vez se rindan y busquen a otra perona que acabarán encontrando. Puedo asegurar que no pasará ni una sola noche sin que necesiten otro beso suyo o discutir una vez más... Todos saben de qué hablo porque mientras estaban leyendo esto, les ha venido su nombre a la cabeza. Un día dejarán de sufir y conseguirán encontrar la paz y la calma, pero no pasará un día en que dejen de desear que estuviera a su lado para perturbarlos. Y es que, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas que haciendo el amor con alguien a quien aprecias'.
Feliz cumpleaños, pequeño.
51. Te quiero, siempre.
El emperador enfurecido, creyó que era una burla de la bruja y empujó a la campesina, que aún llevaba a su pequeño bebé en los brazos, haciéndola caer y provocando que el bebé se hiciera una gran herida en la frente. Ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y que le cortaran la cabeza.
Muchos años después, llegó el momento en el que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor sería que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda.
Su esposa entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente. Al levantarle el velo vio por primera vez que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente; una cicatriz que él mismo había provocado al no ver al destino que había pasado frente a él.
Esta historia nos muestra como los amores destinados son eso; no podemos escapar de la persona que nació para amarnos ni de la que nacimos para amar.
Paulo Colho se refiere a este tema afirmando que 'A lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores: Uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos, esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella. También hay un segundo gran amor, una persona a la que perderás siempre, alguien con quien naciste tan conectado que la fuerza de la química escapa a la razón y les impedirán, siempre, ser totalmente felices. Quizás un día dejen de intentarlo, tal vez se rindan y busquen a otra perona que acabarán encontrando. Puedo asegurar que no pasará ni una sola noche sin que necesiten otro beso suyo o discutir una vez más... Todos saben de qué hablo porque mientras estaban leyendo esto, les ha venido su nombre a la cabeza. Un día dejarán de sufir y conseguirán encontrar la paz y la calma, pero no pasará un día en que dejen de desear que estuviera a su lado para perturbarlos. Y es que, a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas que haciendo el amor con alguien a quien aprecias'.
Feliz cumpleaños, pequeño.
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