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Hoy Siento: Dolor.
Suena: Stay, Rihanna.
Frase: La vida es dura, pero con los bellos momentos se aprende que aunque las lágrimas nos ensucian el rosto, terminan limpiándonos el corazón.
Imagen: Y qué más da lo que pase ahí fuera si aquí dentro no para de llover...
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Hoy Siento: Dolor.
Suena: Stay, Rihanna.
Frase: La vida es dura, pero con los bellos momentos se aprende que aunque las lágrimas nos ensucian el rosto, terminan limpiándonos el corazón.
Imagen: Y qué más da lo que pase ahí fuera si aquí dentro no para de llover...
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No
sé muy bien cómo empezar esta vez. Mi mente es un remolino.
Supongo
que la inquietud de estos últimos días, las lágrimas, la sensación de agobio y
mi ansiedad sólo eran el presagio de lo que acabo de confirmar. Mi intuición,
tan acertada como siempre; le debo otra por haber vuelto a intentar no hacerle
caso. Supongo que es la forma que el cuerpo tiene de prepararse ante algo que
de otra manera acabaría con nosotros… En realidad, ahora lo sé, llevo meses
preparándome. Y hoy, hoy me he levantado sabiéndolo, en el fondo, sin
aceptarlo, que nadie pregunte por qué, simplemente lo sabía. Y evidentemente no
ha sido un buen día.
El
tiempo, ese juez implacable que da y quita razones, ha vuelto a hablar. Ha
vuelto a desmontar palabras bonitas y lo que ahora parece que fueron sólo
falsas intenciones y palabras cuyo objetivo era contener el dolor. Sé que fue
real. Sé que lo que tuvimos fue real.
Me
siento contrariada, porque me sorprende y no, que aún no haya pasado ni un año
de la última vez que compartimos más que un rato de coincidencia lejos de casa
y estés con otra; y yo preocupada por si estabas bien, respetando el espacio,
echándote de menos… Y escribiendo a una pantalla día tras día evitando así
molestarte. Me siento gilipollas, nivel infinito. Podrías haberte ahorrado
aquellas palabras a las que sabías que me agarraría como un clavo ardiendo.
Podrías, después, haber sido claro en vez de esconderte.
Me
siento idiota y es ahora cuando recuerdo aquellos sueños tuyos de los que me
contabas que eras tú el que se quedaba destrozado porque yo me iba de tu lado.
Recuerdo todas esas horas hablando, buscando la manera de salir adelante y
seguir avanzando… Y, ahora, mirar
alrededor y ver cómo es el mundo en realidad... Son palabras que no dejan de
rebotar en mi cabeza.
Mentiría
diciendo que no me duele; pero también mentiría diciendo que es esto lo que más
hiere. Lo que no soporto, lo que de verdad me daña, es que después de todo, de
todo lo que tú has sido para mí y que obviamente yo no he sido para ti, no
tengamos ningún tipo de relación. No te culpo, pero me duele. Me duele que no
felicitaras en mi cumpleaños, me duele que me ilusionaras, me duele que me lo
dieras todo, me duele que me lo quitaras cuando ya no había marcha atrás, me
duelen tus esperanzas, me duele haber creído y creer en esto, me duelen 64 km
de mierda, me duele que no te acuerdes nunca de mí, me duele tu actitud, me
duelen tus palabras, todas, las buenas y las malas; me duelen tus detalles, me
duele que me apartes, me duelen tus miradas, tus sonrisas, tus abrazos. Y la
falta de todo ello también me duele. Me duele tu miedo. Me dueles tú, me duele
tu ausencia, me duele mi dolor por ti; y hoy, más que ningún otro día también
me duele ese lugar en el que guardamos lo que nos hace personas únicas y que
algunos llaman alma.
Sí,
tú formas un trocito de ella, porque ¿sabes? La herida se curará. Curará aunque
no quieras que sea parte de tu vida; aunque sigas sin hablarme. Puedes
bloquearme (aunque eso sólo hará que me sea más difícil ponerme en contacto
contigo; pero no será imposible), puedes olvidarme, puedes incluso negarme, pero tú siempre tendrás un lugar en
mí. Quieras o no, siempre serás un pedazo importante de mi vida. Y yo, siempre
seré un trocito más o menos grande de la tuya.
Gracias
pequeño. Siempre serás mi pequeño. Me gustaba llamarte así aún sabiendo que
eras la persona más grande para mí. Gracias por ilusionarme, por quererme, por
confiar en mí, por creer en mí, por apoyarme, por ayudarme, por regalarme, por
cuidarme, por mimarme, por hacerme ver que valgo la pena, por luchar por mí,
por enamorarme, por hacerme feliz, por hacerme gozar, por enseñarme, por
descubrirme, por darme confianza, fuerza, apoyo y motivos; gracias por
permitirme ser yo, sin miedos; gracias por quererme xxxxx.
¿Adiós,
hasta siempre, sé feliz pero no con ella, te quiero?
Gracias
a ti descubrí que hay amores eternos, que duran lo que dura una corta
primavera.
