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Hoy Siento: ¿Un recuerdo es algo que se tiene o algo que se ha perdido?
Hoy Siento: ¿Un recuerdo es algo que se tiene o algo que se ha perdido?
Suena: We own the nigth, Andrea Rosario.
Frase: El verdadero amor no se reduce a lo físico o a lo romántico. El verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de todo lo que ya nunca podrá ser...
Imagen: Gracias por tanto, se os quiere.
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Un año más llega de nuevo a su
fin y, por tanto, toca también de nuevo hacer balance de todo lo vivido; de las
experiencias con los amigos, de la familia, del trabajo, la salud y el amor y,
lo más complicado, es preciso también hacer balance de uno mismo.
Lo primero que me gustaría es
recordar a los que más lejos tengo, probablemente a los que más recuerdo. Desde
pequeños echábamos en falta a los más mayores del grupo que cada vez iban menos
al pueblo y, ahora, irremediablemente somos nosotros los que faltamos. Es
inevitable. Crecemos y debemos buscar nuestros caminos que, normalmente, se
encuentran lejos de donde crecimos juntos. Los meses de interminables
vacaciones, los fines de semana sin preocupaciones ni obligaciones, las fiestas
más reseñadas como Navidad o Semana Santa desaparecen; dejan de existir en
nuestras vidas como las conocimos. A pesar de ello; de nuestras parejas, de nuestros
trabajos y de nuestra ajetreada vida de ciudad, aún somos capaces de encontrar
momentos para vernos y tomar un café rápido (que en nada se parece a aquellas eternas
tardes muertas tan llenas de vida) para ponernos al día sobre cómo nos va todo. Resulta paradójico que, aún
teniendo más tecnología de la comunicación a nuestro alcance que nunca, nos
comuniquemos menos. Pero, aún con 250 kilómetros de por medio, somos capaces todavía,
unxs y otrxs, de llegar a tiempo para recoger los pedazos que alguien le rompió
a nuestrx amigx. También llegamos a tiempo para conocer nuestras victorias y
celebrarlas juntos; para darnos ánimo, y aún somos capaces de sentir que ese
abrazo, que durante tantos meses hemos anhelado, es suficiente para que parezca
que fue ayer cuando nos vimos por última vez.
A los que os
tengo cerca, lxs que lleváis mucho tiempo a mi lado y lxs que no hace mucho que
llegasteis, daros las gracias por haber seguido contando conmigo para hacer
planes aún cuando no he tenido tiempo ni para respirar. Gracias por sacarme de
casa cuando necesitaba aire para despejar las ideas. Gracias por haberme
apoyado en mis decisiones aunque no fueran las más acertadas para vosotrxs.
Gracias por haberos puesto en mi piel, por haberme escuchado, por haber reído
conmigo, por haberos sentado a mi lado y haberos quedado ahí cuando mis
lágrimas han sido inconsolables; cuando ninguna palabra servía, gracias por
haberme abrazado para intentar que los pedazos se juntaran. Gracias también por
haberme dejado estar a vuestro lado en todos esos momentos vuestros. Ha sido un
año duro y difícil para todxs, pero seguimos juntos y eso es lo importante.
Me siento feliz por haber tenido
por fin el valor de sacar de mi vida a personas que sólo me hacían daño, a esas
personas que fingían estar y simulaban ser amigos, pero que sólo se dedicaban a
dar puñaladas traperas. Con algunos no había mucho que cerrar; con otros ha
sido difícil por todos los años que hemos pasado juntos, por las amistades en
común y por los buenos recuerdos. Un
adiós definitivo, de los que despiden para siempre, es infrecuente, pero tarde
o temprano, hay que decir adiós a trozos de la existencia. Decir adiós es lo
más deseable cuando se despide lo que daña, pues las cicatrices de un adiós también
enseñan a vivir.
Agradecer también a mi familia por estar siempre ahí, de una forma u
otra, sé que cada uno de vosotrxs estáis de la mejor manera que sabéis, que
nadie os ha enseñado a ser abuela, madre, padre, hermano, tía, tío, primxs. Sé que a veces no
es fácil y sé que tengo un carácter complicado… Pero sobre todo, este año tengo mucho que agradecer a mi padre porque
ha sido el único en casa que se ha dado cuenta de lo difíciles que han sido
estos últimos días del año para mí y ha sabido no separarse de mi lado pero
dejarme el espacio que he necesitado, ha sabido ayudarme a buscar caminos
nuevos pero sin decidir por mí y ha sabido hablar conmigo y decirme las cosas
con las que no estaba de acuerdo, pero valorando las que he hecho bien aunque
él las hubiera hecho de otra forma. Ya sé que nunca te lo digo, y que probablemente nunca leas esto, pero
te quiero papá.
El trabajo no ha faltado este año, aunque el año acaba como empezó, sin
trabajo pero con muchos proyectos. Supongo que no consiste en la cantidad sino
en la calidad del mismo, en la forma que los jefes tienen de hacerse respetar,
en las formas que lxs compañerxs utilizan y la manera que las empresas tienen
de hacer las cosas… Hay veces en que los principios se imponen por encima de la
necesidad y que la salud es lo primero que debemos valorar, pues de nada serviría
tener un puesto que no podamos ocupar y que además nos impida conciliar nuestro
trabajo con nuestra vida. Todo requiere cierto equilibrio. Es verdad que, en los tiempos que nos toca vivir, la mayoría de las
veces no tenemos alternativas, sobre todo lxs que estamos empezando. Probablemente
aún nos queden algunos años en los que tengamos que hacer cosas que no nos llenan
del todo, pero pienso que debe hacerse siempre que se respeten unos mínimos, siempre
que estemos siendo coherentes con nuestros principios.
Este no ha sido un año
precisamente fácil, y no sé si tan siquiera podría estar entre todos esos años
que son dignos para recordar, supongo que sí; y que volvería a vivirlo a pesar
de todo sólo por volver a conocerles, pues ellos han marcado la diferencia. Ambos saben de sobra (o eso
creo) lo que significan para mí, pero no pueden faltar en mi último escrito del
año, pues son dos personas increíbles que en muy poco tiempo han sabido ganarme
por completo. No tengo palabras para agradecerles tanto, y creo que no sería
capaz de decirles esto mirándoles y sin emocionarme.
De él no soy capaz de recordar
cómo llegó a mi vida exactamente. Sé que llegó el primero y que desde el primer
momento supo cómo hacer sonreír a mi corazón hasta que consiguió colarse
dentro. No sé ya de qué manera puedo transmitirle todo lo que significa en mi
vida y hacerle despertar de 'su sueño' y que vea que es real. Supongo que,
dentro de una caja azul, guarda la esencia de cómo empezó todo esto. Sólo quiero decirle
que deseo con toda mi alma que ahora que vamos a estar más lejos las cosas no
cambien, que no me imagino ningún día del resto de mi vida sin él y que no
quiero ningún día sin él. Quiero también pedirle perdón por mis torpezas, por
mis enfados de niñata, por mis celos, a veces infundados… A pesar de los malos
ratos, voy a echar mucho de menos nuestras discusiones tontas y nuestros piques; pero pesan mucho más las cosas buenas y también voy a extrañar
nuestros ratos de café y merienda juntos bajo las miradas cotillas de todo el
mundo, tenerle cada tarde a mi lado, sin palabras, con miles de desconocidos interponiéndose
entre nuestras miradas... Quiero darle las gracias por su paciencia conmigo,
por seguir en mi vida; sobre todo hoy, después de estos últimos días que han sido tan
complicados para los dos. Ojalá que pronto recuperemos el equilibrio perdido. Agradecerle que siempre, el uno por el otro, hayamos
encontrado la forma de seguir adelante y decirle también, que si hemos llegado
hasta aquí podemos con lo que venga, pues llevamos meses construyendo juntos
cada día y aún nos queda mucho por disfrutar fuera de esas cuatro paredes y de
la forma en que nos merecemos, sin que nadie nos cuestione ni nos juzgue. La distancia es al amor como el viento al fuego, apaga las velas y aviva las hogueras. Quiero pedirle que cierre los ojos y no haga caso al miedo ni a las dudas, pues sabe que le llevo en un rincón
muy profundo de mi corazón y que ahí está a salvo de todo. Todas las palabras del mundo son pocas, siempre siento la sensación de que me faltan cosas por decirle. No tengo vida
suficiente para agradecerle tanto. Ya eres parte de mi vida pequeño, te quiero
con locura, siempre.
Ella llegó de su mano poco
después. Su mirada inocente, su sonrisa cómplice, sus palabras mudas me
cautivaron. Ella es un sentimiento andante. Confió en mí desde el primer
momento, me abrió las puertas de su mundo sin dudarlo ni un solo instante. No
nos buscábamos pero teníamos que encontrarnos. A veces fue dura con sus
palabras y otras muchas le costó ponerse en mi lugar, no entendió mis motivos,
mis razones ni mis sentimientos pero nada de eso le hizo alejarse de mi lado.
Su muda presencia habló siempre mucho más alto que cientos de palabras de gente
que intentó distanciarnos, y supo estar a mi lado aunque se hallara lejos. Su
sonrisa es capaz de guardar los mayores secretos. Es una persona que
tiene un corazón enorme, pues da todo sin pedir nada a cambio. Gracias por
aguantar mi mal genio, por haberme apoyado tanto siempre, sobre todo este
último mes, pues tú sabes mejor que nadie lo que ha sido. No me imagino un solo día
sin hablar contigo, sin que me cuentes tus trastadas, tus ilusiones, sin
escuchar tus quejas porque el planeta no gira a tu velocidad, sin nuestros planes
sobre cómo destruir el mundo. Te quiero enana. Gracias por enseñarme a ver el
lado positivo de las cosas.
Quizás sí, quizás este año tan
duro ha merecido mucho la pena. He aprendido a ser paciente, a vivir al día, a
escuchar siempre y dar prioridad a lo que la persona que tengo delante me
quiere decir dejando para después lo que yo tenga que contar. He aprendido a
ponerme más en el lugar de los demás y a dar mucha importancia a las cosas que
son importantes para las personas que me importan. He aprendido a cerrar los
ojos al borde del abismo y a dejarme llevar. He aprendido lo que es confiar
realmente en una persona. He aprendido a expresar en voz alta mis deseos sin
exigir. He aprendido a luchar por lo que creo que me pertenece. He aprendido a
mirar en mi interior y a darme cuenta de lo que realmente quiero y a luchar por
ello con todas las consecuencias. He aprendido a ser coherente con mis
principios en todos los campos de la vida, y he entendido que si no puedo
seguirlos, es hora de cambiarlos. Pero, sin duda, la lección más importante que he aprendido es que no
importa cuántos planes hagas o cuánto te esfuerces en que algo suceda; que no
importa cuánto te niegues o te cierres en banda a lo que no quieres que pase. Hay
cosas que están por encima de todo y contra ellas no se puede luchar.
Al nuevo año le pido salud para poder vivir y disfrutarlo todo en condiciones. Le pido trabajo. Le pido seguir creciendo como persona y seguir aprendiendo, le pido gratas sorpresas y, sobre todo, le pido que no se lleve de mi vida, en modo alguno, a ninguna de las personas que más quiero.
Pero como recuerdo siempre, 'Quien decide cuando acaba lo viejo y empieza lo nuevo no es un día del calendario, ni un cumpleaños ni un nuevo año. Es un acontecimiento grande o pequeño, algo que nos da o no esperanzas. Una nueva forma de vivir y contemplar el mundo, para dejar marchar los viejos hábitos y los recuerdos. Lo importante es saber que siempre se puede volver a empezar, aunque también es importante recordar que entre todo lo malo siempre hay cosas a las que merece la pena aferrarse...'
Pero como recuerdo siempre, 'Quien decide cuando acaba lo viejo y empieza lo nuevo no es un día del calendario, ni un cumpleaños ni un nuevo año. Es un acontecimiento grande o pequeño, algo que nos da o no esperanzas. Una nueva forma de vivir y contemplar el mundo, para dejar marchar los viejos hábitos y los recuerdos. Lo importante es saber que siempre se puede volver a empezar, aunque también es importante recordar que entre todo lo malo siempre hay cosas a las que merece la pena aferrarse...'




