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Hoy Siento: Inseguridad.
Hoy Siento: Inseguridad.
Suena: Esperanza, Enrique Iglesias.
Frase: No hagas nada de lo que después te arrepientas, ni te arrepientas después por no haberlo hecho.
Imagen: Las buenas decisiones vienen de la experiencia, y la experiencia viene de las malas decisiones.
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La vida humana está tejida de pequeñas y grandes decisiones. El ser humano es un ser libre y como tal, no puede dejar de elegir continuamente. Cada paso que damos es una elección entre el avanzar o el retroceder, entre el caminar o quedarnos parados.
Bueno, pero esto lo sabemos
todos, nos damos cuenta de hasta qué punto no podemos dejar de optar por una
cosa u otra. También nos damos cuenta de que siempre dejamos atrás lo que no
hemos elegido y esa sensación de que al tomar algo tenemos, sin más remedio,
que dejar algo nos produce en ocasiones una gran incertidumbre y desazón. No
podemos dejar de pensar: ‘Y si hubiera
dicho que no en vez de sí en aquella ocasión’ O al revés... ‘Y si cuando decidí no ir a ese lugar,
hubiera elegido ir’. ‘Qué hubiera
pasado si en vez de matricularme en esto me hubiera matriculado en lo otro, o
si en vez de trabajar hubiera intentado estudiar’.
Y así hasta el infinito.
Siempre eligiendo, siempre en la incertidumbre. Pero gracias a esa limitación
de la misma condición humana el ser humano se hace a sí mismo único e
irrepetible. Mis elecciones, mis decisiones, las importantes y las que lo son
menos, me han ido configurando tal y como soy, aunque en eso también han tenido
que ver las elecciones de los que son importantes para mí. ‘Y si mis padres en vez de seguir juntos
hubieran roto cuando vieron que no iban bien, o al revés, y si hubieran
solucionado sus diferencias y hubieran continuado unidos, y si mi padre hubiera
cambiado de empleo aquella vez, o de casa, o de pueblo, o de...’.
También la libertad de los
otros y sus decisiones me afectan, no
vivo sola, no estoy hecha para vivir sola. Parte de lo que soy y de lo
que tengo se lo debo a otros.
Pero precisamente porque mi
libertad y esa continua necesidad de elegir me hacen, dependo de mis decisiones
para tomar el camino que puede hacerme feliz o dejarlo equivocándome por
completo. Lo que me humaniza y realiza lo más profundo de mi ser persona es que
las decisiones que tome estén profundamente meditadas, tomadas desde lo
profundo de mi conciencia y de lo que para mí es importante y vital, desde los
valores que tengo y en los que creo. Si prescindo de eso y me dejo llevar por
aparentes seguridades que otros me proponen, tal vez, o mejor, seguramente, me
equivoque y en ocasiones de modo irremediable. Lo que a otros les ha ido bien, no tiene por que irme bien a mí.
Pero cuando buscamos lo seguro siempre nos fijamos en los demás en vez de
consultar nuestro interior. Además muchos son muy rápidos para dar consejos que
ni ellos mismos son capaces de seguir, consejos que se dan pensando muy poco en
la otra persona, y mucho en hacer valer sus criterios, en apuntarse un tanto.
San Ignacio, que además de
santo era muy inteligente, daba el siguiente consejo: En momentos de depresión
o de sufrimiento y en momentos de exaltación es conveniente no tomar ninguna
decisión.
Un sabio consejo que hace
referencia a que cuando el ánimo está alterado, bien porque lo estamos pasando
mal por cualquier causa, o bien porque estamos llenos de gozo por algún éxito o
lo que sea, nuestra mente no está lo suficientemente clara como para tomar una
decisión acertada, con garantías de ser la que debemos tomar. Cuántas
decisiones equivocadas tomamos a veces empujados por un mal rato, por un
fracaso (no sirvo para esto y lo dejo, ahí te quedas y me voy), o porque lo
estamos pasando tan bien que nos comeríamos el mundo, no nos damos cuenta de
que eso es solo un momento y que no estamos hechos para esa forma de vida que
en ese momento nos parece tan buena. No es lo mismo vestirse un día de fraile o
de guardia civil que serlo todos los días de tu vida.
¿Qué moraleja sacas tú de todo
esto? ¿Cómo tomas tú las decisiones que componen tu vida de cada día? ¿Qué
consejos das a los demás? Yo te daría un no-consejo: Piensa, mira en tu
interior, procura saber si estás hecho para eso, no escuches al que busca
empujar por un camino que él no sigue o al que busca sentirse seguro apuntando
a muchos a su camino.
Escucha tu corazón y tu mente,
sólo eso. Al final sólo tú vas a ser responsable de la decisión y sus consecuencias,
sé tú mismo.

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