Hoy siento: Vacío.
Suena: Hold me while you wait, Lewis Capaldi.
Frase: ¿Qué sientes cuando extrañas? Sientes un vacío, extrañas cuando sientes que hay algo que falta (Ricardo Ponce).
Imagen: Ahora el día sangra hasta el anochecer...
------------------------------------------------------
Hace sólo una semana estaba feliz. El fin de semana no había ido según lo previsto porque estabas malito, o eso quise pensar, pero no concebía duda alguna de que fueras la suerte más grande de mi vida, lo más bonito que tenía. Sentía que poco a poco íbamos avanzando a pesar de todo; que tener las cosas claras y mirar hacia la misma dirección nos allanaba este camino tan lleno de baches... Hoy sólo me viene a la mente una frase que leí hace tiempo, no recuerdo muy bien dónde, que decía algo así como que no hay mayor desgracia que caer en un corazón roto. No puedo dejar de preguntarme cómo pueden cambiar las cosas tan deprisa, cómo hace una semana y dos días me cogías de la mano y mirándome a los ojos me decías que todo iría bien, que vendrían muchos éxitos (juntos) y ahora no te encuentro.
Suena: Hold me while you wait, Lewis Capaldi.
Frase: ¿Qué sientes cuando extrañas? Sientes un vacío, extrañas cuando sientes que hay algo que falta (Ricardo Ponce).
Imagen: Ahora el día sangra hasta el anochecer...
------------------------------------------------------
Hace sólo una semana estaba feliz. El fin de semana no había ido según lo previsto porque estabas malito, o eso quise pensar, pero no concebía duda alguna de que fueras la suerte más grande de mi vida, lo más bonito que tenía. Sentía que poco a poco íbamos avanzando a pesar de todo; que tener las cosas claras y mirar hacia la misma dirección nos allanaba este camino tan lleno de baches... Hoy sólo me viene a la mente una frase que leí hace tiempo, no recuerdo muy bien dónde, que decía algo así como que no hay mayor desgracia que caer en un corazón roto. No puedo dejar de preguntarme cómo pueden cambiar las cosas tan deprisa, cómo hace una semana y dos días me cogías de la mano y mirándome a los ojos me decías que todo iría bien, que vendrían muchos éxitos (juntos) y ahora no te encuentro.
Quise pensar que tu fiebre te
hacía estar apagado. Que esa comida del día siguiente era lo que impidió que
nos tumbáramos abrazados en la cama. Que mi último ataque de ansiedad te hizo
no querer quedarte en casa acurrucado conmigo viendo una peli, o sin ver nada.
Que por eso cruzamos Sierra Morena de noche en tu coche, para huir de mis
agobios por no hallarte... Fue una tarde difícil para mí. Pero la realidad es
que otra vez estás distante, y lejos. Muy lejos. Así al menos es como yo lo
siento, como te siento. Mañana cumplimos 4 meses y no te encuentro por más que
te busco. Ni en mensajes bonitos que quedan sin respuesta una y otra vez, ni en
llamadas perdidas que quedan colgando de tu buzón de voz. No sé qué (te) pasa. Sumamos
ya 5 noches sin hablar y 4 días con 2 ratos de teléfono mientras conduces. Y no
lo entiendo.
Anoche no sé a qué hora
exactamente conseguí quedarme dormida. Estaba tranquila, he sido capaz de
mantener la calma desde ese último día y la ansiedad ha desaparecido. Aún así me
tomé un par de cápsulas de serenia. No dejé el móvil para que pudieras
despertarme si finalmente decidías llamar. Tampoco lo hiciste. No podía
respirar y me dolía la cabeza a causa de más de dos horas de llanto desgarrado
que empapaban una almohada que aún esta mañana seguía mojada.
Me prometiste que hablaríamos
todos los días y lo único que tenemos mientras estamos lejos se está perdiendo.
Me dijiste que vendrías a verme a Madrid y aún nada. Dijiste que estabas mejor
y que faltaba poco, que se lo dirías a tus padres para poder venir, para poder
irnos de viaje y cada vez que saco el tema me da la sensación de que reculas un
poco más. Siento que si no te busco, que si no soy yo quién está pendiente, a
ti esto te da igual. Y ya casi no me queda fuerza para seguir remando sola.
Sé que me quieres. Sé que confías
en mi. Sé que tienes muy claro lo que quieres. Sé que muchas veces has puesto
mucho de tu parte para nosotros. Sé que piensas en mi muchas veces cada día. Y
por todo eso no entiendo la dejadez de esta última semana. Todos esos 'luego te
llamo' que van quedando pendientes en mi vida. Supongo que estarás hasta arriba
de trabajo, y no quiero que eso justifique que el único contacto que tenemos al
día sea un buenos días a deshoras, porque ni siquiera para eso nos ponemos de
acuerdo. Un buenos días que parece que no llega si no hay una llamada u otro
mensaje que te recuerde que deberías hacerlo. No lo sé. No entiendo que saques
tiempo para todo menos para una llamada que sólo sirva para preguntarme cómo
estoy y decir hasta mañana, una llamada que dure ese mismo tiempo que tardas en
decirme 'estoy ocupado, después te llamo'. No entiendo que tenga que pedírtelo...
Que llames, que nos veamos, que quedemos, que vengas, que me abraces.
Ya sabes. Cada vez que te alejas
me abraza el miedo. Miedo a que no vuelvas a acercarte. Miedo a que hayas
cambiado de opinión. Miedo a quedarnos estancados. Miedo a que todas nuestras
horas de conversación se vacíen. Miedo a que todos nuestros planes de vida
juntos se rompan. Miedo a no volver a encontrarte. Miedo a no poder descansar
nunca más mi cabeza en tu clavícula. Miedo a que todos estos meses, todas estas
lágrimas, toda esta fuerza, todo este esfuerzo no haya servido para nada.
Sé que puedo vivir sin ti, pero
quiero (y me gustaría) vivir contigo... Vuelve.

