22.10.19

Vacío

------------------------------------------------------
Hoy siento: Vacío.
Suena: Hold me while you wait, Lewis Capaldi.
Frase: ¿Qué sientes cuando extrañas? Sientes un vacío, extrañas cuando sientes que hay algo que falta (Ricardo Ponce).
Imagen: Ahora el día sangra hasta el anochecer...
------------------------------------------------------

Hace sólo una semana estaba feliz. El fin de semana no había ido según lo previsto porque estabas malito, o eso quise pensar, pero no concebía duda alguna de que fueras la suerte más grande de mi vida, lo más bonito que tenía. Sentía que poco a poco íbamos avanzando a pesar de todo; que tener las cosas claras y mirar hacia la misma dirección nos allanaba este camino tan lleno de baches... Hoy sólo me viene a la mente una frase que leí hace tiempo, no recuerdo muy bien dónde, que decía algo así como que no hay mayor desgracia que caer en un corazón roto. No puedo dejar de preguntarme cómo pueden cambiar las cosas tan deprisa, cómo hace una semana y dos días me cogías de la mano y mirándome a los ojos me decías que todo iría bien, que vendrían muchos éxitos (juntos) y ahora no te encuentro.

Quise pensar que tu fiebre te hacía estar apagado. Que esa comida del día siguiente era lo que impidió que nos tumbáramos abrazados en la cama. Que mi último ataque de ansiedad te hizo no querer quedarte en casa acurrucado conmigo viendo una peli, o sin ver nada. Que por eso cruzamos Sierra Morena de noche en tu coche, para huir de mis agobios por no hallarte... Fue una tarde difícil para mí. Pero la realidad es que otra vez estás distante, y lejos. Muy lejos. Así al menos es como yo lo siento, como te siento. Mañana cumplimos 4 meses y no te encuentro por más que te busco. Ni en mensajes bonitos que quedan sin respuesta una y otra vez, ni en llamadas perdidas que quedan colgando de tu buzón de voz. No sé qué (te) pasa. Sumamos ya 5 noches sin hablar y 4 días con 2 ratos de teléfono mientras conduces. Y no lo entiendo.

Anoche no sé a qué hora exactamente conseguí quedarme dormida. Estaba tranquila, he sido capaz de mantener la calma desde ese último día y la ansiedad ha desaparecido. Aún así me tomé un par de cápsulas de serenia. No dejé el móvil para que pudieras despertarme si finalmente decidías llamar. Tampoco lo hiciste. No podía respirar y me dolía la cabeza a causa de más de dos horas de llanto desgarrado que empapaban una almohada que aún esta mañana seguía mojada.

Me prometiste que hablaríamos todos los días y lo único que tenemos mientras estamos lejos se está perdiendo. Me dijiste que vendrías a verme a Madrid y aún nada. Dijiste que estabas mejor y que faltaba poco, que se lo dirías a tus padres para poder venir, para poder irnos de viaje y cada vez que saco el tema me da la sensación de que reculas un poco más. Siento que si no te busco, que si no soy yo quién está pendiente, a ti esto te da igual. Y ya casi no me queda fuerza para seguir remando sola.

Sé que me quieres. Sé que confías en mi. Sé que tienes muy claro lo que quieres. Sé que muchas veces has puesto mucho de tu parte para nosotros. Sé que piensas en mi muchas veces cada día. Y por todo eso no entiendo la dejadez de esta última semana. Todos esos 'luego te llamo' que van quedando pendientes en mi vida. Supongo que estarás hasta arriba de trabajo, y no quiero que eso justifique que el único contacto que tenemos al día sea un buenos días a deshoras, porque ni siquiera para eso nos ponemos de acuerdo. Un buenos días que parece que no llega si no hay una llamada u otro mensaje que te recuerde que deberías hacerlo. No lo sé. No entiendo que saques tiempo para todo menos para una llamada que sólo sirva para preguntarme cómo estoy y decir hasta mañana, una llamada que dure ese mismo tiempo que tardas en decirme 'estoy ocupado, después te llamo'. No entiendo que tenga que pedírtelo... Que llames, que nos veamos, que quedemos, que vengas, que me abraces.

Ya sabes. Cada vez que te alejas me abraza el miedo. Miedo a que no vuelvas a acercarte. Miedo a que hayas cambiado de opinión. Miedo a quedarnos estancados. Miedo a que todas nuestras horas de conversación se vacíen. Miedo a que todos nuestros planes de vida juntos se rompan. Miedo a no volver a encontrarte. Miedo a no poder descansar nunca más mi cabeza en tu clavícula. Miedo a que todos estos meses, todas estas lágrimas, toda esta fuerza, todo este esfuerzo no haya servido para nada.

Sé que puedo vivir sin ti, pero quiero (y me gustaría) vivir contigo... Vuelve.


No hay comentarios:

Publicar un comentario