------------------------------------------------------
Hoy siento: Libertad.
Suena: Rata de dos patas, Paquita la del barrio.
Frase: Ningún árbol puede crecer hasta el cielo a menos que sus raíces lleguen al infierno (Carl Gustav Jung).
Imagen: Adiós para siempre. Soy libre.
------------------------------------------------------
Ahora que tanto tu ausencia como tu presencia han dejado de romperme el alma, te escribo para despedirme para siempre de ti. Ninguno de los dos pensamos que este momento llegaría algún día, pero ya ves que todo pasa y que todo llega antes o después. Empiezo una nueva etapa y no te quiero en ella. Te dejo libre; o mejor dicho, me libero de ti.
Lo primero, y antes de que se me olvide, quiero agradecerte por las grandes lecciones que he aprendido a pesar de ti. Hubo momentos en los que pensé que jamás volvería a brillar como lo hacía cuando me conociste, sentí que nunca me repondría de tanto dolor y que no sería capaz de volver a ilusióname otra vez con alguien. Hoy, por fin, miro atrás con la cabeza alta y puedo ser consciente del gran cambio que tanto sufrimiento ha generado en mí. Y sé que no lo habría conseguido si no te hubiera conocido. Gracias por forzarme a evolucionar.
Llegaste a buscarme un 22 de Junio de 2019 como si estuvieras listo para volver a amar y construir una vida juntos. A penas hacía un año que nos conocíamos y tu vida acababa de cambiar drásticamente. Yo era consciente del brillo en tus ojos pero también del dolor que aún albergaban. Eras mi amigo, teníamos conexión y confié en ti. Y en lo que yo sentía por ti. Poco a poco, buscando nuestros ratitos a pesar de la distancia y de todxs, incluso de nosotros mismos, fuimos soñando despiertos la vida que iríamos construyendo juntos. Creamos ilusiones con una casa en el campo desde la que ver esos atardeceres que me hacían llorar de felicidad, con el lugar dónde viviríamos, con cómo se lo contaríamos a nuestros amigos, con cómo organizarnos el transporte, con cuándo casarnos e incluso elegimos algunos nombres para nuestros futuros hijos; en eso estábamos de acuerdo, tendríamos tres bebés.
Pero todas esas promesas nunca se cumplieron, ni se cumplirán. Me he culpado mucho por ello pensando que yo era quien fallaba. Pasé muchas noches pensando en la mejor forma de ayudarte, de conseguir que lo nuestro saliera adelante... Ahora sé que no era tu momento y soy consciente de que remé sola durante mucho tiempo tratando de salvar una embarcación que hacía aguas por todas partes. No se podía vivir eternamente en secreto. No se podía tener una relación de amigos y ser pareja al minuto siguiente en función de las personas que nos acompañaran. No se podía mentir a todo el mundo todo el tiempo. Al final el tiempo me adelantó y tu no supiste esperarme. Lo quisimos todo y no pudimos nada. No se puede tener una relación en la que no se habla de lo que pasa en ella.
He recuperado mi calma, aquella que nunca debí dejarte que me arrebataras a pesar de todas las veces que me equivoqué contigo. Estoy tranquila y vivo en paz porque sé que yo no actué de mala fe, que no mentí sobre nosotros, que no te utilicé para llenar ningún vacío y que, aunque me engañaba a mí misma con la esperanza de que todo iría bien pronto, nunca te mentí y nunca te fallé.
Te he odiado hasta límites que jamás se te pasarán por la cabeza. En el fondo de mi, te deseo que puedas ser feliz construyendo con otra la vida que imaginamos juntos.
Deja de intentar
quitarme del medio, deja de manipular y deja de mentir sobre mi y sobre lo que
fuimos.
Ya te libero, ya te suelto; ojalá que tú también lo hagas conmigo.
Te deseo justicia en tu camino,
Pebels.

No hay comentarios:
Publicar un comentario